chau vida social, fuiste linda mientras duraste
domingo, 21 de abril de 2013
CDM 3
A Paula le empezó a entrar como un cansancio. Algo le decía que la pelea de ayer con Fabián no había sido como tantas otras. No era un desacuerdo, no era un reproche, era... como una desilución. Por primera vez había sentido que Fabián estaba como a mil kilómetros de distancia, con la cabeza en otro lado, extraño, indiferente. Nunca, ni siendo los novios ni siendo amigos, había sentido eso. Anoche, de repente, Fabián era un desconocido y ella buscaba al Fabián de siempre, y no lo encontraba. Lo que sentía era doloroso y estaba segura de que no se resolvía pescando a los chicos en una mentira. La verdad, le daba lo mismo.
[...]
Mientras miraba las hojas sin verlas, pensaba: "¿Todos los chicos serán iguales, como dice Miriam...? No creo. Nosotras no somos todas iguales, aunque a veces reaccionemos parecido. Fede no es igual a Fabián y ninguno de los dos es igual a Josecito. No podría estar con Josecito ni cinco minutos. Es re buen pibe, pero es un plomo. Y tampoco podría estar con Fede. Con el único que podría estar es con Fabián. Error. Con el único que estuve en toda mi vida fue con Fabián. No sé cómo sería salir con otro chico. No me lo puedo imaginar. Fabían es mi novio, pero también es mi amigo. ¿Cómo será tener un novio que nunca haya sido amigo antes? ¡Ay, no, debe ser horrible! Pero capaz que también está bueno. Lo conocés menos, no sabés cómo va a reaccionar... No hay nada de Fabián que yo no sepa. Bueno, eso creo. ¿Cómo sería todo sin Fabián...? ¡Uy! Estoy pensando tonterías. Mejor cierro el libro y me voy a ver la tele, como dice Miriam".
[...]
Mientras miraba las hojas sin verlas, pensaba: "¿Todos los chicos serán iguales, como dice Miriam...? No creo. Nosotras no somos todas iguales, aunque a veces reaccionemos parecido. Fede no es igual a Fabián y ninguno de los dos es igual a Josecito. No podría estar con Josecito ni cinco minutos. Es re buen pibe, pero es un plomo. Y tampoco podría estar con Fede. Con el único que podría estar es con Fabián. Error. Con el único que estuve en toda mi vida fue con Fabián. No sé cómo sería salir con otro chico. No me lo puedo imaginar. Fabían es mi novio, pero también es mi amigo. ¿Cómo será tener un novio que nunca haya sido amigo antes? ¡Ay, no, debe ser horrible! Pero capaz que también está bueno. Lo conocés menos, no sabés cómo va a reaccionar... No hay nada de Fabián que yo no sepa. Bueno, eso creo. ¿Cómo sería todo sin Fabián...? ¡Uy! Estoy pensando tonterías. Mejor cierro el libro y me voy a ver la tele, como dice Miriam".
sábado, 20 de abril de 2013
CDM 2
- Si la única forma para que ustedes no discutan es que a mí me secuestren -les dijo en un momento-, voy y me escondo en algún lado y me hago el secuestrado por un rato.
CDM
- Mirá, Fabi -la mamá cambió de tono-, lo grave del asunto no es que te hayas emborrachado.
- ¿Ah, no? -Fabián no entendía nada.
- No, lo grave es que vos hagas lo que los demás te dicen, sin pensar. Que no les puedas poner un límite. Que te dé vergüenza decir que no, ¿entendés ahora?.
- Sí, algo -tuvo que reconocer Fabián.
- Vos tenés que actuar por vos mismo, no por lo que hacen los demás.
- Siempre actúo por mí mismo -se defendió Fabián.
- Anoche, no. Y por suerte esta vez no te pasó nada grave, pero si vos no decidís por vos mismo, no podés saber a dónde va a terminar la cosa. ¿Me entendés Fabi?
Fabián asintió con la cabeza.
- Además no sos más vivo por hacer lo que hacen todos. Sos uno más del montón. ¿Quién se va a fijar en vos? Sos vos el que tiene que poner las reglas, no los demás.
jueves, 18 de abril de 2013
Jorge Drexler
El agua es su signo. En ella forjó su voz melancólica, su carácter errático y tímido. Jorge Drexler está conciente de ello. A sus 49 años, la solidez es un estado que le incómoda y aburre. Prefiere el placer de dejarse llevar por la corriente, aunque eso signifique renunciar a toda certeza.
Como un río que avanza con rodeos, Drexler ejercita el arte de fluir siempre hacia lugares insospechados. Su caprichoso recorrido lo ha llevado de Montevideo a Madrid, de la medicina a la música, de la ciencia a la poesía y del escenario al set de cine. No son pocos los que se refieren a él, todas las distancias guardadas, como un hombre del Renacimiento, un moderno juglar que no parece tener dificultades para sumergirse a fondo en cualquier sitio.
—La música ahora es una experiencia de cooperación entre el autor y el escucha, quien toma un papel más activo que sólo presionar el botón de play. Al participar del proceso creativo, el escucha se convierte en una especie de editor . Se llama N porque ese es el símbolo matemático para una serie de números naturales.
Habitación 316 es la primera de la serie: un relato del encuentro de dos desconocidos en un hotel. Parece complicado, pero la idea es tan sencilla que lo sorpresivo es que a nadie se le haya ocurrido antes. Hasta el momento nadie había aprovechado las nuevas tecnologías para hacer algo así. Basta el movimiento de un dedo para generar, literalmente, cientos de versiones distintas de una misma canción.
No es casualidad que esta primera aplicación presentada por Drexler remita, visualmente, a los círculos concéntricos que se forman en el agua cuando una piedra cae sobre su superficie.
–¿Has leído a este autor… Zygmund Bauman? –pregunta con un ritmo casi académico, cruzado por un entusiasmo que parece desbordarlo–. Él habla de una realidad líquida, mutable y sin valores absolutos. Me gusta pensar que para este proyecto hice canciones líquidas, canciones que, como el agua, se adaptan y toman nuevas formas de acuerdo al recipiente que las contiene.
* * *
Imposible borrar de su cabeza aquellos días cuando la imagen de una mitocondria lo maravillaba. “La medicina me dio una visión”. Por eso él no aprecia mucha diferencia entre un par de células que intercambian sustancias químicas y dos humanos envueltos en una compleja relación sentimental.
–Nos creemos complicados, pero somos muy simples en las motivaciones. Comentó Drexler hace un tiempo en una entrevista con el diarioEl País.
—Yo había empezado a jugar con Twitter, a buscar precisamente un cruce entre poesía, tecnología y red social —narra con rapidez en entrevista con emeequis, intentando explicar a detalle el proceso y los resultados de sus experimentos digitales—. El hecho de que en Twitter tengamos que limitarnos a 140 caracteres lo convierte en una herramienta poética muy poderosa. Si no tuviera esta limitante, sería una red social más. Parece una desventaja a primera vista pero, en realidad, toda modificación del lenguaje genera una literatura. Las limitantes de Twitter lo poetizan.
No lo dice abiertamente, pero lo insinúa: a Jorge Drexler le enorgullece haber empujado, un poquito, apenas un milímetro tal vez, el desarrollo evolutivo de la música. Tampoco deja de pensar, conmovido, que sin aquella pequeña mitocondria escondida en cada una de nuestras células, todo esto no sería posible.
* * *
Coleccionar ciudades es una de sus obsesiones favoritas. Con un entusiasmo casi infantil, aprovecha cada gira como una oportunidad no sólo para acumular distancias sino, sobre todo, para encontrar nuevas cercanías.
El viaje, como analogía de vida y de cambio constante, se convirtió en otro de los motivos más recurrentes casi desde sus primeros discos. No es raro. Afincado en Madrid desde hace ya casi dos décadas, hijo de un judío alemán que escapó del Holocausto y de una maestra rural de raíces asturianas, vivió su infancia dentro de una encrucijada de países y tradiciones en donde lo mismo se festejaba Hanukah que Navidad o Día de Reyes.
—¿Sabes? Tardé mucho en darme cuenta de la enorme influencia de mi familia en mi forma de ser. No me percataba de que el hecho de provenir de orígenes tan distintos hubiera sido tan determinante. Gracias a mi familia es que nunca me llevé muy bien con los absolutos. Desde chico fui muy consciente de la diversidad y de lo efímero que es todo.
“Nada es permanente”, afirma. Entender esa frase es aceptar también la nostalgia que provoca no pertenecer a ningún lugar. Ni a Uruguay, en donde hace años quedó la familia, los compañeros de la Facultad de Medicina, el mate, los paseos en bicicleta o el Río de la Plata rompiendo contra el Atlántico. O los amaneceres de La Paloma, esa playa que inspiró su primer disco, La luz que sabe robar; o las noches del Cabo Polonio inmortalizadas en 12 segundos de oscuridad.
De este lado del océano quedaron también Buenos Aires, los primeros recitales ante un público nutrido y el disco que grabó en este lugar: Frontera, el primero con el que se sintió plenamente satisfecho y con el que se distanció de los trovadores tradicionales al incluir, además de la guitarra y la instrumentación clásica, efectos digitales y computadoras.
—La palabra “cantautor” me molesta un poco; es una palabra casi tan fea como otorrinolaringólogo.
En el año 1979, sus canciones ya abordaban sus preocupaciones centrales: las ansias de libertad, la urgencia de vagar por el mundo sin un destino fijo, la aventura de vivir a la deriva. Aunque estudió composición de forma paralela a la carrera de medicina, jamás pensó que la música se convertiría, de golpe, en el eje de su existencia. No tenía más de 25 años cuando abandonó la medicina y, mochila al hombro, se encaminó a Europa. Durante seis meses cantó con su guitarra en calles y plazas públicas.Faltaban algunos años aún para que Joaquín Sabina lo descubriera en un bar de Montevideo y, una madrugada de borrachera, lo invitara a entrar a la industria de la música por la puerta grande.
—Viajar me dio mucha perspectiva. Uruguay es maravilloso, pero es un país pequeño entre dos países grandes. Cuando te vas de un lugar pequeño aprendes a amarlo a fondo y aparecen cosas que antes no veías .
* * *
Madera de deriva es la segunda canción que conforma N y aquí el sentido metafórico con el que Drexler utiliza la tecnología es aún más evidente.
—Estoy hecho de madera de deriva, voy a merced de la resaca y del río. Vengo, voy y vengo, soy todo aquello que no puedo llamar mío… —Drexler recita al teléfono la estrofa con la que inicia su canción. Hace un silencio breve, como para dar tiempo de entender el sentido de sus versos. Después explica:
—El viaje y el cambio es lo que hay en todas partes. Somos entidades que reagrupan un indeterminado número de moléculas que, durante varios años, desafían a la entropía y que luego se desarman para volver a la entropía universal. Esa es nuestra característica: somos el cambio.
* * *
La historia es conocida. El 27 de febrero del 2005, Al otro lado del río, canción que cierra la película Diarios de motocicleta, recibió el Oscar por mejor canción original. Un Oscar no es cualquier cosa, sobretodo si se tiene en cuenta que nunca antes una canción en castellano había sido premiada por Hollywood. El hecho de que Drexler decidiera cantar a capella su composición, en lugar del acostumbrado discurso de agradecimiento, pronto se convirtió en uno de los momentos más emblemáticos de su carrera.
—Ahora tengo la estatuilla en la sala de mi casa —admitió en un programa de radio madrileño, lo que arrancó las carcajadas de los locutores por su “falta de glamour”—; lo trato con todo el respeto pero sin darle demasiada importancia. No lo tengo en el estudio donde escribo. Muchas de las puertas que se abren cuando pasa una exposición mediática tan grande como esa, se cierran al instante. Es una notoriedad efímera, se desvanece rápido o, como dice el tango: “La fama es puro cuento”.
La experiencia del Oscar ya le había advertido a Drexler sobre los peligros de su repentina popularidad y el único testimonio público que quedó de aquellos años fue el álbum 12 segundos de oscuridad, el más íntimo y doloroso de su discografía.
Allí, salvando todo el pudor, cantó los versos más duros de su carrera: Clara, evidente, manda la libido/ la fidelidad, brumosa palabra/ con su antigua lista de gestos prohibidos/ muerde siempre menos de lo que ladra.
La fama, no obstante, le ha traído satisfacciones. Hace poco más de dos años, por ejemplo, fue nombrado embajador del Agua por el gobierno español y el Fondo de Cooperación para el Agua y Saneamiento destinado a América Latina y el Caribe, iniciativa que pretende que toda la población latinoamericana tenga acceso al agua potable en 2015.
El papel de Drexler es sencillo: aprovechar sus constantes giras para promover el proyecto en las agendas nacionales e informarse sobre la situación general del agua.
—Si subir a un escenario y tener la atención de la gente sirve para algo y yo puedo ponerlo al servicio de un proyecto como este, no hay nada que me haga más feliz —declaró Drexler meses más tarde, al presentarlo al lado del presidente uruguayo José Mujica, quien se comprometió, con el apoyo recibido por el Fondo, a abastecer de agua potable a más de 28 mil uruguayos—. Me siento agradecidísimo de que me permitan usar para algo la exposición mediática que uno va ganando con su trabajo.
* * *
Hay días en que se aburre de sí mismo. A pesar de sus resistencias, Jorge Drexler se ha convertido en un personaje público. No es exagerado decir que, tras la muerte del escritor Mario Benedetti, Drexler es el uruguayo vivo más reconocido en el mundo. Tal vez sólo el presidente Pepe Mujica y el escritor Eduardo Galeano puedan competir con él en popularidad.
—¿Sabes?, yo soy músico y autor, es decir que la obra que canto es la obra que escribo. Y siempre que escribo termino hablando de mí, de mis inquietudes, de mis problemas, y las canciones las canto siempre desde mi perspectiva. Y en el disco siempre sale una foto mía en la portada… —Drexler duda un momento antes de continuar. Respira hondo—. Pues que uno acaba cansándose fácilmente, últimamente me canso cada vez más rápido de ser yo mismo.
Por eso agradece que el director argentino Daniel Burman lo invitara a interpretar el personaje de su última película, La suerte en tus manos. Hace cinco años Drexler compuso la canción Un instante antes de levantar el vuelo para la película Nido vacío.
—Le di las gracias, pensando que se le pasaría pronto. Pero no, él insistió en enviarme el guión. Cuando lo leí me pareció buenísimo —confiesa Drexler. El miedo al ridículo, sin embargo, todavía lo paralizaba. Hasta el momento se reconoce torpe y tímido para hablar en público; sólo con una guitarra bajo el brazo puede tener sentido—. Le argumenté que yo no era actor, que no me sentía seguro, a lo que Daniel me respondió: “Si hubiera querido un actor, hubiera llamado a un actor”. Por supuesto, me estaba engañando.
Más allá de la interpretación de Drexler, que ha recibido loas y críticas por igual, la experiencia le sirvió para escapar un poco de sí mismo.
* * *
Todo lo que hace Drexler bien puede obedecer a ese deseo de conexión con lo otro, con lo que está más allá de él, su trabajo y sus propios límites.
La tercera y última parte del proyecto N es, de alguna manera, una forma de repetir ese gesto. EnDécima a la décima o N3 Drexler se reúne, en una sola canción, con otros nueve músicos: Kevin Johansen, Kiko Veneno, René Perez Residente y su hermano Daniel Drexler, entre otros; interpretan 10 versos distintos que pueden intercambiarse entre sí. La canción cambia de acuerdo con la hora del día en que se escucha.
* * *
A pesar del entusiasmo que desató su última producción entre sus seguidores, Drexler no renuncia a las relaciones sin intermediarios, ni al contacto humano. Por el momento ha dicho querer regresar a los escenarios, a las canciones sencillas, a su guitarra. Después de 20 años de carrera, tocar frente a un público aún es uno de los momentos que más disfruta. Goza tanto del escenario que para él es una experiencia casi curativa, medicinal.
—Lo digo literalmente. Puedo empezar un show con una contractura o una gripe y terminarlo completamente sano. Es algo que no puedo explicar en términos médicos. Podría ensayar muchas respuestas: la respiración profunda que uno hace al cantar, que obliga a soltar endorfinas… o tal vez el miedo escénico aumente la oxigenación en la sangre… Pero me parecen detalles menores. Un show en vivo es un momento de conexión con el presente. Toda angustia nace del remordimiento de lo que pasó o de la ansiedad de lo que viene. Si quito el remordimiento y la ansiedad, me quedo con el presente. Y eso es lo que te exige un escenario: estar presente ahí, en lo que estás.
—¿Incomodan los celulares dentro de sus conciertos?
—No me molesta, pero la experiencia de un concierto es igual a la experiencia del sexo: no puedes registrarla y disfrutarla al mismo tiempo. Es una ley básica de la ciencia del siglo XX: el observador modifica el objeto que observa. Yo, personalmente, quiero estar en un concierto como partícipe, no como observador. Hay una diferencia muy grande entre esas dos cosas.
Es todo menos una casualidad que el agua sea el elemento que se presenta con más insistencia en su música. La liquidez es su signo y tampoco a él le gusta atarse a una sola versión, ni a los absolutos. A sus 49 años, la solidez es un estado que le incómoda y aburre. Prefiere el placer de vivir sin un ancla, a la deriva, aunque eso signifique renunciar a toda certeza.
El agua ha forjado su carácter errático, tímido. Su voz melancólica parece estar siempre cubierta por un silencio profundo, submarino. Y como él, sus canciones abrevan de muchas fuentes, se transforman, crecen, fluyen, como música líquida.
jueves, 4 de abril de 2013
LP
L a luna arrebata
A tus arrabales
P lata sobre plata
L lorando a raudales
A lumbrando experta
T us calles abiertas
A las diagonales
Jorge Drexler y su eterno amor a la Argentina ♥♥ (y así mi eterno amor hacia él♥)
Jorge Drexler y su eterno amor a la Argentina ♥♥ (y así mi eterno amor hacia él♥)
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